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Tarjeta Lexar PLAY PRO microSDXC Express de 1 TB

Compra una microSD Express de 256 GB y no le des más vueltas. Es lo que necesita casi todo el mundo, y la única palabra que importa de esa frase es Express: en la Switch 2, una microSD normal no sirve para guardar juegos por muy rápida y muy cara que sea.

Esa es la trampa de esta compra. Es el primer accesorio de una consola de Nintendo en el que la tarjeta que ya tienes, la que llevas usando cinco años y funciona perfectamente, no vale. Y como el formato físico es idéntico, entra en la ranura, la consola la lee y aun así te dice que no.

Por qué tu microSD de siempre no vale

La Switch 2 trae 256 GB de almacenamiento interno UFS, de los que el sistema se queda una parte. Frente a los 32 GB de la consola original es un salto enorme, pero los juegos también han crecido: un título grande de Switch 2 ocupa entre 15 y 30 GB, así que si compras en digital te plantas en el límite en cuestión de meses. Lo contamos al analizar la consola en nuestra review de la Nintendo Switch 2.

La ampliación se hace por la ranura microSD, igual que antes, con una diferencia importante: la consola solo instala y ejecuta juegos desde tarjetas microSD Express. Una microSD convencional la reconoce, pero la limita a copiar capturas de pantalla y vídeos desde una Switch original.

Esto genera una confusión enorme en las tiendas, porque las tarjetas rápidas de toda la vida se anuncian con cifras que suenan muy bien. Una UHS-I buena da unos 100 o 170 MB/s de lectura, una UHS-II sube bastante más, y ninguna de las dos sirve. No es una cuestión de ser suficientemente rápida: es que la consola no acepta el estándar.

Qué es Express de verdad

La diferencia no está en la velocidad anunciada, está en cómo habla la tarjeta con la consola.

Una microSD clásica usa el bus SD de toda la vida sobre una sola fila de contactos. Una microSD Express añade una interfaz PCIe con protocolo NVMe, que es literalmente el mismo tipo de conexión que usa un SSD moderno dentro de un ordenador, metida en una tarjeta del tamaño de una uña. Por eso las cifras cambian de orden de magnitud.

Y esa diferencia se ve a simple vista. Según la especificación de la SD Association, una microSD en modo High Speed o UHS-I tiene 8 contactos en una sola fila, mientras que una microSD Express de un carril llega a 16 o 17 contactos repartidos en dos filas. La segunda fila es la que lleva la señal PCIe, y necesita además una alimentación adicional de 1,8 V sobre los 3,3 V habituales.

Guárdate ese dato, porque es la mejor herramienta que tienes contra las falsificaciones: dale la vuelta a la tarjeta y cuenta las filas de contactos. Una fila, no vale. Dos filas, es Express. La palabra impresa en el envoltorio se copia en cinco minutos; una segunda fila de contactos que no está conectada a nada, no.

Dónde se nota la velocidad y dónde no

Aquí conviene bajar las expectativas, porque las cifras de las cajas prometen más de lo que vas a percibir.

Se nota en las cargas. Arrancar un juego, entrar en una zona nueva, volver de un menú a la partida. Con una Express la diferencia entre jugar desde la tarjeta y jugar desde la memoria interna es pequeña, y ese es exactamente el objetivo del estándar. Con una tarjeta lenta esa diferencia sería visible en cada pantalla.

Se nota al instalar. Un juego de 25 GB que se descarga y se escribe en la tarjeta tarda mucho menos con velocidades de escritura de varios cientos de MB por segundo.

No se nota jugando. Una vez la partida está en marcha, el juego trabaja desde la RAM y la tarjeta apenas interviene. La excepción son los mundos abiertos que cargan zonas mientras te mueves, donde una tarjeta lenta puede provocar tirones o texturas que tardan en aparecer.

Tampoco se nota entre dos tarjetas Express distintas. Y esto es lo que conviene tener claro antes de pagar de más: la diferencia entre una Express de 800 MB/s y otra de 900 MB/s es invisible en la consola, porque el cuello de botella deja de ser la tarjeta mucho antes de llegar a esas cifras. Entre una microSD normal y una Express hay un abismo; entre dos Express, hay marketing.

Es el mismo patrón que vemos en el almacenamiento de PC, donde la generación del SSD importa mucho menos de lo que la gente cree salvo en momentos concretos. Lo desarrollamos en cuándo se nota de verdad un SSD PCIe 4 o 5, y la conclusión es trasladable: por encima de cierto umbral, más velocidad no cambia tu experiencia.

Cuánta capacidad comprar

256 GB. La opción para la mayoría. Casi dobla el espacio útil de la consola y cubre de sobra a quien compra cartuchos y descarga algún indie. Es también la capacidad con mejor relación precio por gigabyte del catálogo actual.

512 GB. El punto razonable si compras la mayoría de los juegos en digital y no quieres estar borrando y reinstalando. Con juegos de 15 a 30 GB, son entre veinte y treinta títulos grandes conviviendo sin tocar nada.

1 TB. Solo si eres de biblioteca grande y digital total. Existe, funciona y es cara. Lexar afirma ser el único fabricante importante con tarjetas microSD Express por encima de 256 GB, así que la oferta a esta capacidad es corta y los precios lo reflejan.

Un aviso sobre la estrategia de comprar dos tarjetas pequeñas en lugar de una grande: en la Switch 2 no funciona bien. La consola trabaja con una tarjeta a la vez y cambiarla implica reorganizar juegos, así que la comodidad de una sola tarjeta con margen vale el sobreprecio.

Y un cálculo que ahorra dinero: mira cuántos juegos tienes ahora mismo instalados en tu consola anterior y cuántos de ellos has abierto en los últimos tres meses. La mayoría de la gente descubre que juega a cuatro o cinco cosas y arrastra otras treinta por si acaso. Si ese es tu caso, 256 GB te sobran y los 200 euros de diferencia hasta 1 TB están mejor gastados en dos juegos.

Qué se vende hoy

El catálogo de microSD Express es mucho más corto que el de microSD normales, y esa es la mejor noticia de esta guía: hay poco donde equivocarse.

La referencia más completa hoy es la Lexar PLAY PRO microSDXC Express, disponible en 256 GB, 512 GB y 1 TB, con velocidades anunciadas de hasta 900 MB/s de lectura y hasta 600 MB/s de escritura. Es la que usamos como referencia de lo que debe dar una Express decente.

Los demás fabricantes grandes de tarjetas tienen o han anunciado su propia línea Express, y Nintendo vende además tarjetas con licencia oficial. Todas cumplen el estándar, así que la decisión real es de capacidad y precio, no de marca. Lo que no debes hacer es comprar por cifra de MB/s: cualquier tarjeta que cumpla Express de verdad ya está muy por encima de lo que la consola necesita.

Y si estás montando el resto del equipo, en la guía de accesorios para Switch 2 repasamos fundas, docks y mandos, y probamos a fondo una alternativa a los Joy-Con en la review del Hori Split Pad Compact.

Falsificaciones: qué mirar

Las tarjetas de memoria falsas llevan veinte años siendo un problema, y un formato nuevo y caro es el escenario perfecto para que reaparezcan. Estas son las señales.

El precio. Una Express de 512 GB a precio de UHS-I de 512 GB no es una oferta, es otra cosa. La diferencia de precio por gigabyte entre los dos formatos es grande y no va a desaparecer por una promoción de un vendedor desconocido.

Los contactos. Ya lo hemos dicho y es lo único infalible: dos filas o no es Express.

El vendedor. En los grandes marketplaces, comprar a un vendedor tercero desconocido es donde aparecen casi todas las tarjetas falsas. Elige el vendedor oficial de la marca o una tienda de electrónica con devolución sencilla.

La capacidad declarada. Una falsificación clásica reprograma el controlador para que el sistema vea 512 GB cuando hay 64 GB reales, y los datos que escribes por encima se pierden en silencio. Si compras fuera de un canal de confianza, verifica la tarjeta escribiendo y volviendo a leer un volumen grande de archivos antes de fiarte de ella.

Qué hacer con tus tarjetas antiguas

No las tires ni las malvendas. Tienen dos vidas por delante.

La primera es la que la propia consola contempla: metida en la Switch 2, una microSD normal sirve para pasar capturas de pantalla y vídeos guardados en tu Switch original. Es una tarea puntual, pero es la forma limpia de no perder años de capturas.

La segunda es fuera de la consola. Una UHS-I de 128 o 256 GB sigue siendo exactamente igual de buena que ayer en una cámara de acción, una Steam Deck, una Raspberry Pi, un dron o un móvil con ranura. El estándar no ha caducado; simplemente esta consola concreta pide otro.

El veredicto

Compra una microSD Express de 256 GB si juegas sobre todo en cartucho, y de 512 GB si compras en digital. No pagues por la cifra de velocidad más alta: cualquier tarjeta que cumpla el estándar Express está sobrada para lo que la Switch 2 le pide.

Y antes de pagar, comprueba dos cosas: que en la ficha del producto ponga Express, no solo UHS-I o V30, y que la tarjeta que te llega tenga dos filas de contactos. Con eso ya has evitado los dos únicos errores caros que se pueden cometer en esta compra.

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